
El riesgo mayor es el de ahogarse. Vuestro hijo no tiene conciencia de los peligros del agua, que para él, es un elemento lúdico y atractivo. El borde del mar no suelen estar bien adaptados para los más pequeños, y el fondo suele ser bastante traicionero.
Un niño puede ahogarse en 20 centímetros de agua. Si se cae y su rostro se ve inmerso en el agua, no será capaz de levantarse.
