
El guanarteme, líder absoluto de la comunidad nativa, compartía su poder con el Faycán, la segunda figura en importancia en la comunidad nativa de Gran Canaria y sobre quien recaía el peso de los rituales religiosos y los servicios.
Acorán era el dios supremo de los grancanarios, a quienes los aborígenes ofrecían sus sacrificios y ofrendas. La harimaguada era la figura femenina de la nobleza, y que compartía las mismas labores del Faycán.
Gran Canaria cuenta con el mayor legado de arte y cultura nativas de todas las islas del archipiélago. Algunos de los hallazgos arqueológicos más destacados consisten en pinturas rupestres, como las de la Cueva Pintada de Gáldar, que está decorada con motivos geométricos que se componen de cuadrados, triángulos y círculos, todos pintados en rojo, ocre y blanco.